El caso de SAP


En 2012, Specialisterne inició un proyecto piloto para SAP. Y en mayo de 2013, Specialisterne firmó un acuerdo global con SAP para proporcionar oportunidades de empleo a personas con autismo en puestos de pruebas de software, aseguramiento de la calidad y programación, con el objetivo final de que el 1% de los empleados de SAP tengan ese perfil en los próximos años. Lee la nota de prensa o visualiza el vídeo sobre el programa Autism at Work de SAP para contratar a centenares de personas con TEA para 2020.

También puedes ver este vídeo sobre el evento de SAP celebrado en marzo de 2016 para celebrar que ya hay más de 100 personas con TEA empleadas por SAP en todo el mundo -más detalles en esta noticia– y leer sobre el acuerdo de Specialisterne con SAP y HPE para mejorar la inclusión laboral de las personas con TEA.

 

En español, puedes encontrar algunos detalles más en este artículo. También puedes leer la entrevista al responsable de los SAP Labs de India que apareció en la edición del 23 de octubre de 2012 de Forbes India Magazine.

Entrevista a VR Ferose, Managing Director de SAP Labs India.

Cómo triunfan las personas con autismo en los SAP Labs
Cuando VR Ferose contrató a tres personas con TEA (Trastorno del Espectro del Autismo), tuvo una gran sorpresa.

El problema: Las personas con discapacidades como el autismo normalmente dependen de otros a lo largo de su vida. Tienen dificultades de comunicación y de sociabilización, y las empresas generalmente no las contratan.
La solución: Fue inspirada por un emprendedor danés, que vio que estas personas poseen una memoria prodigiosa y que pueden repetir una tarea una y otra vez —habilidades que pueden ser usadas en las complejas pruebas de producto. “El mejor de ellos es tan bueno como tres ingenieros”, afirma Ferose.
Hace dos años, conocí a Thorkil Sonne, un empresario danés, avalado por Ashoka, e individuo excepcional. Lo invité a visitar los SAP Labs para hablar. Su historia fue muy conmovedora.

 

Él era directivo de una empresa de TI. Su hijo fue diagnosticado de autismo y, durante años, él luchó contra un pensamiento que desvela por la noche a los padres de niños especiales: ¿qué le pasará cuando yo ya no esté?
Para muchos niños con discapacidades físicas, las cosas mejoran con el tiempo. Si pierden una extremidad, pueden conseguir una prótesis o adaptarse a ello. Y encontrar un empleo y llevar una vida independiente. Pero los niños con discapacidad intelectual siempre dependen de alguien. Obtener un trabajo es el objetivo final, pero las personas con TEA lo tienen difícil. Tienen dos retos: no tienen mucha orientación social y no pueden comunicarse bien. Si vas a una entrevista y les dices que no puedes comunicarte o trabajar en equipo, no conseguirás el empleo aunque seas la persona más lista del mundo. En cualquier entrevista, el objetivo es descartar gente, no seleccionarla. No deberíamos hacerlo, pero es lo que hacemos. A causa de su situación personal, Thorkil se preguntaba: ¿mi hijo encontrará alguna vez un trabajo?
Su hijo fue diagnosticado de autismo a los tres años de edad, pero cuando cumplió los siete, Thorkil hizo un descubrimiento importante. Debía enfocarse en qué podía hacer, y no en qué no podía hacer.
Las personas con TEA tienen habilidades asombrosas -no todos, pero muchos de ellos sí-. Algunos tienen un oído extraordinario para la música. Otros tienen una memoria prodigiosa. Como ven el mundo en imágenes, su memoria es fotográfica. Y muchos de ellos tienen una habilidad especial para repetir tareas indefinidamente. Thorkil se preguntó a sí mismo: ¿cómo puedo usar estas habilidades en el mundo de la tecnología? Como venía de este sector, tuvo una idea genial. Pensó: “¿pueden dedicarse a hacer pruebas de software, ya que este tipo de pruebas implica tareas repetitivas? ¿Pueden dedicarse a desarrollar software específico para el que se necesita mucha memoria?” Probó sus habilidades. Los puso a desarrollar software para videojuegos y a probar software. Y funcionó.
Actualmente, dirige una empresa llamada Specialisterne, donde el 80 por ciento de sus empleados son personas con TEA. Cuando Thorkil vino a los SAP Labs, su objetivo era crear un millón de puestos de trabajo para las personas con TEA. Me dijo, “Ferose, si tengo que crear un millón de puestos de trabajo, también tendrá que ser en la India. Solo la India tiene una envergadura así, y muchos niños especiales”. Personalmente, creo que fue una idea genial; pero dar el primer paso es siempre un reto. Es muy difícil convencer a la gente. La integración es complicada. La cuesta es empinada. Contratamos a cuatro personas con TEA y tres de ellas están con nosotros ahora. Puedo afirmar que el mejor de ellos es tan bueno como tres ingenieros.
¿Cómo podemos seguir a partir de aquí? Hay que tener en cuenta tres cosas para hacerlo. La primera es difusión. Llevamos retraso respecto a los países occidentales en detectar el problema. India dice que uno de cada 150 niños nacidos tiene autismo. EE.UU dice que uno de cada 70. En segundo lugar, ¿cómo podemos enseñarles? Tenemos millones de niños con diversas discapacidades. Pero las escuelas especiales no los pueden absorber, porque se precisa una enseñanza individualizada. Si tenemos a 100 estudiantes con TEA, necesitaríamos a 100 profesores especiales. Esto no es asequible. Personalmente veo la tecnología como la única salida. No lo podrá resolver, pero seguro que ayudará. Y la tercera tiene que ver con la inclusión. Hacer que las empresas contraten a personas especiales, no sólo como iniciativa de responsabilidad social corporativa, sino con el sentido de negocio que esto puede tener. Solo entonces será algo sostenible. Hoy, si le puedo explicar que un trabajador con TEA es tan bueno como tres ingenieros, es porque tiene sentido de negocio.
En SAP hemos hecho diferentes cosas en esta dirección. Pusimos en marcha un laboratorio de iPad como parte del Proyecto Prayas.

 

Cuando Steve Jobs lanzó el iPad 2, dedicó casi 10 minutos a hablar de cómo los iPad pueden ser usados para enseñar a niños con autismo. Dimos algunos iPad, pero una vez que nos aventuramos en ello nos dimos cuenta de que había mucho más que hacer. ¿Cómo crear un currículum? ¿Qué tipo de apps necesitan que puedan ayudarles en el trabajo? Muchas de las apps que habíamos tenido eran muy americanas; habían sido creadas para niños americanos. Así que empezamos a crear nuestras propias apps para niños de la India. Creo que es un gran reto conseguir que sean utilizables. Para hacer esto, sin embargo, hay que ampliar los horizontes del propio pensamiento. La mayoría de ellos no ha estudiado más allá del estándar de los 12 años. Y el camino para poder contratarlos es otro completamente diferente.
A principios del último año, algunos de nuestros empleados empezaron a trabajar con la “Autism Society of India” para elegir candidatos con TEA con el fin de prepararlos para ser contratados. Era un terreno desconocido. Presentamos a tres o cuatro candidatos que se encontraban en un rango medio-alto de TEA. También consideramos su competencia en el uso de ordenadores y su habilidad para trabajar en un entorno de oficina con un gran número de personas. Puesto que nunca habíamos hecho esto antes, no podíamos recurrir a un proceso definido y por esto lo intentamos directamente en un entorno real. Los pusimos a hacer complejas pruebas de producto. Nos podemos preguntar: ¿comprenden SAP? Pero no importa. Lo que importa es que tienen una memoria fotográfica. Les explicamos cerca de 50 pasos para hacer las pruebas: cómo configurar un sistema; qué 20 parámetros comprobar; cómo es el flujo de datos; y cómo debe ser el resultado. Un ingeniero normalmente tiene que escribir el proceso, tiene que mirarlo muy a menudo y, si pierde un paso, se pierde todo el trabajo. Pero las personas con TEA pueden hacerlo fácilmente en centenares de casos de este tipo.
Thorkil los probó frente a ingenieros comunes y encontró que los ingenieros hacían el trabajo correctamente en el 80% de las ocasiones, mientras que las personas con TEA los hacían correctamente cada vez.
Lo curioso es que aparecen intangibles insospechados. Si preguntas a directores generales de empresa, se quejan de los empleados con mala actitud, del descenso de productividad y de cosas por el estilo. No hay este problema con las personas con TEA. Son muy buenos en su trabajo. Les cuesta empezar, pero si se quedan cierto tiempo, ofrecen un valor añadido exponencial. Hay que encontrarles el puesto apropiado. En nuestro centro de pruebas, vinculamos a cada uno de ellos con un mentor. Están por ellos y cuidan de sus necesidades. A pesar de las presiones del trabajo, pasan un tiempo considerable hablando con sus candidatos y tratándolos como amigos íntimos. Hace más de seis meses que nuestros candidatos están trabajando con nosotros. Generalmente, las personas con TEA no tienen buenas habilidades de interacción social y por eso es un desafío para el equipo conectar con ellos. Esto se extiende más allá de las horas de trabajo y abarca la participación en las salidas del grupo y fiestas de cumpleaños.
Tuvimos que enfrentarnos a algunos retos. Lo continuamos haciendo. Pero el aprendizaje más importante ha sido poder aprovechar sus fortalezas.
Thorkil una vez me dijo que “si estuviera trabajando en una fábrica, habría encontrado una necesidad para estos empleados allí”. Todos los sectores se pueden beneficiar. La clave es pensar en encontrar las cualidades de cada uno, en lugar de sus defectos. Por ejemplo, en SAP India empleamos a más de 6.000 personas. Por lo tanto, tenemos necesidades enormes de energía. Y tenemos una central eléctrica en el campus. Es compleja y subterránea. El gerente de las instalaciones vino una vez a mí y me dijo que tenía un gran problema. A nadie le gustaba trabajar allí, porque era demasiado ruidoso. Pero alguien tenía que estar allí, haciendo lecturas y conmutando los interruptores. Nadie había aguantado ahí más de tres meses.
Hablé del problema con un amigo, Ashok Giri, que dirige Vindhya, una empresa de BPO que emplea a gente con discapacidad. Y me dijo: “tengo una solución para ti. Te enviaré a uno de mis empleados con discapacidad auditiva”. Honestamente, nunca habría imaginado que esto fuera posible. Lo contratamos, y desde entonces allí no ha habido problemas.
¿Tiene esto sentido de negocio? Totalmente: en lugar de perder un empleado cada tres meses, tengo a alguien que se quedará un tiempo. De pronto, te das cuenta de que su debilidad es nuestra fortaleza. Si miras los datos, es asombroso. La Organización Mundial de la Salud indica que el 15% de la población mundial tiene discapacidad en algún aspecto o en otro. Yo creo que es el 100%. Todos estamos diferentemente capacitados, porque somos buenos en una cosa y en cambio no lo somos en otra. Tenemos que averiguar en qué es buena una persona, y hacer el mejor uso de ella. Esto puede dar mucho valor añadido a un negocio. Ésta es la gran lección.
(Como le fue explicado a NS Ramnath)

 

 

 

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